La Odisea. Mucha modernidad y poco clasicismo

Ha llegado a los cines españoles uno de los estrenos internacionales más esperados de la cartelera: la adaptación de La Odisea de Christopher Nolan. Odisea es el poema épico griego de Homero, que consta de veinticuatro cantos con más de 12.000 versos y fue escrito a finales del siglo VIII a.C. Relata el viaje de regreso a Ítaca de Odiseo tras la guerra de Troya.

Según escribe Carlos García Gual en la página 9 de la introducción del libro de Odisea de la Biblioteca Básica Gredos del año 2000: “La Odisea es un gran relato de aventuras de tonos casi novelescos y de sorprendente modernidad, que, sin embargo, alberga motivos muy antiguos de cuento popular”. Si partimos de esta base poco tiene que ver la película de Nolan con lo que escribió Homero, quien relata las aventuras de un hombre astuto en su regreso a casa, un guerrero. La película de Nolan lo que muestra es el castigo hacia Odiseo por generar la guerra de Troya, por sus malas acciones, y tantas muertes, un hombre triste, desolado y arrepentido.

Hablar de la obra de Homero es tener en cuenta la mitología, en la película no aparecen dioses, Atena es la aparición de un fantasma, ni la representación de la mitología como tal, ni siquiera en la escena del canto de las Sirenas. Para mí hay dos puntos de inflexión respecto a este tema: el primero, la representación de Helena de Troya, uno de los personajes más célebres de la mitología griega y el segundo, la batalla de los Lestrigones, que más que parecer gigantes caníbales parecen soldados de videojuegos. Lo mismo ocurre con la representación de Agamenón.

Las dos mejores representaciones clásicas de la película son las del cíclope Polifemo y el encuentro de Odiseo con Tiresias en el Hades y las almas de los muertos vagando con sus sombras sin identidad.

Es cierto que Nolan ha hecho una película que es espectacular visualmente, no cabe duda, pero es su propia interpretación cinematográfica en el siglo XXI de una de las obras maestras de la Historia de la Literatura. Una superproducción cinematográfica que ha contado con un presupuesto de 250 millones de dólares y con 125 millones en promoción.

Nolan estuvo a punto de dirigir la película de Troya en 2004 pero, en el último momento le quitaron ese guion y fue Wolfgang Petersen quien lo llevó a la gran pantalla. A Nolan le dieron a cambio la dirección de Batman, pero posiblemente, él quería Troya. Y en su Odisea narra la batalla de Troya, como no podía ser de otra manera.

El elenco de actores es extraordinario, Matt Damon (Odiseo) y Anne Hathaway (Penélope) son estelares. Eso sí, las adaptaciones son adaptaciones, los libros son los libros y los clásicos son los clásicos.

Por favor, leamos, releamos lo que haga falta. He releído el canto III de la Ilíada donde Homero describe a Helena en el verso 121: “A su vez, Iris llegó como mensajera ante Helena, de blancos brazos (…)”. Ilíada y Odisea, dos maravillosas lecturas para las vacaciones. ¡Feliz verano!

 

 

Artículo publicado en el número 2.885 del periódico Puerta de Madrid.

*Mónica López Bordón es periodista y teórica de la literatura. Escritora y poeta.

Poemarios publicados: Una mujer escribe este poema y Selva Lírica.

 

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