La poeta Wislawa Szymborska, Premio Nobel de Literatura (1996), decía que “la poesía, es en realidad, la vida misma”. Hoy deseo reseñar aquí la poesía adulta de Gloria Fuertes, una de nuestras poetas españolas que con encanto, claridad, ternura y sencillez describió esa realidad, esa vida, de la que ya he escrito en otras ocasiones y donde ahora destaco dos de mis libros preferidos: Se beben la luz y Aconsejo beber hilo.
Incluida dentro del movimiento literario de la Generación del 50 y también dentro del Postismo, Gloria Fuertes (Madrid, 1917) fue siempre conocida por su literatura infantil y juvenil, publicó sesenta y dos libros de esta temática, también escribió teatro (cinco obras) y poesía de madurez, veintidós poemarios de los que quiero señalar su obra Aconsejo beber hilo (Diario de una loca) escrito en 1954 y publicado por la editorial Torremozas en 2004.
Este es uno de los libros más representativos y simbólicos de la poeta y, como explica la editora, el poemario tuvo otro título anterior, Diario de una loca, pero se cambió en el momento de la publicación por el título Aconsejo beber hilo, que es un verso de uno de los poemas del libro y, a Gloria Fuertes le gustaba más porque era más poético. Son setenta y nueve poemas donde habla de la muerte, de la vida, de la humildad, de la pobreza, de la soledad, del amor y de la poesía. Ella es la poeta de lo cotidiano.
“Mi vecino”, último poema de Aconsejo beber hilo, es un bonito ejemplo: “El albañil llegó de su jornada/ con su jornal enclenque y con sus puntos. / Bajaron a la tienda a por harina, / hicieron unas gachas con tocino, / pusiéronlo a enfriar en la ventana, / la cazuela se cayó al patio. /El obrero tosió: -Como Gloria se entere, esta noche comemos Poesía”.
*Artículo publicado en el número 2.851 del Semanario Puerta de Madrid.
*Mónica López Bordón es periodista y teórica de la literatura. Escritora y poeta.
Poemarios publicados: Una mujer escribe este poema y Selva Lírica.